Jaén, 12 de febrero de
2013
Queridos fieles diocesanos:
La reciente noticia de
la renuncia del Santo Padre, Benedicto XVI, a su ministerio
como Obispo de Roma y sucesor de la Sede de Pedro, ha supuesto una
enorme sorpresa. Su gesto, que valoro desde su inmenso amor a la
Iglesia al reconocer la limitación de sus fuerzas para el ministerio
confiado, debe unirnos a los fieles católicos para intensificar
nuestra oración en este Año de la Fe.
“El humilde obrero
de la viña del Señor”, como él mismo se presentó en el
momento de su elección, ha sido fiel, como nos ha dicho, a su
conciencia, desde la luz de Dios y su libertad interior. Por todo
ello, desde nuestra fe viva en la Providencia de Dios, invito a los
fieles diocesanos:
Primero: A
expresarle el reconocimiento y agradecimiento de esta Iglesia de Jaén
por su fecundo magisterio y entrega ejemplar como Pastor. Sus
profundas y claras enseñanzas, sus valientes decisiones, su entrega
hasta el agotamiento, bien merecen nuestra súplica agradecida ante
Dios. Así se lo haré conocer, por escrito, en nombre de todos los
diocesanos.
Segundo: Oremos,
asimismo, por quien en los planes divinos deberá asumir pronto el
gobierno pastoral de la Diócesis de Roma y de la Iglesia. Será el
Espíritu Santo quien guíe a los Cardenales, a la hora de elegir
sucesor. Supliquemos ya la luz de lo alto para ello, muy seguros de
la palabra del Señor: “Que no se turbe vuestro corazón” (Jn
14, 27).
Ruego por ello que:
• El día 28 de
febrero, a la hora en la que se hará efectiva su renuncia, 8 de
la tarde, se tenga una Celebración de la Eucaristía como acción de
gracias por el ministerio de Benedicto XVI y de súplica para el
próximo Cónclave de Roma, en la S. I. Catedral de Jaén y en los
Templos de la Diócesis. Sería de desear que, en las poblaciones con
más de una parroquia, se reunieran los sacerdotes, consagrados y
fieles en un solo Templo, si así conviniera.
• En la fecha del
día 22 de febrero, Fiesta de la Cátedra de San Pedro u otra a
elegir, sería de desear asimismo, la organización de una hora santa
ante el Santísimo Sacramento, con los mismos fines, si fuera posible
en todas las Comunidades parroquiales, de religiosos, y de
religiosas, con la asistencia de niños, adolescentes y jóvenes, si
el horario y las circunstancias lo permitieran.
• Recibirán
próximamente los subsidios litúrgicos correspondientes para estos
actos.